martes, 5 de abril de 2016

Rusia construirá una base lunar en 2035

"En 2030 está previsto que aterricemos en la Luna", sostiene el cosmonauta Serguéi Krikaliov.

Rusia comenzará la construcción de una base en la Luna en 2035, según ha indicado este martes el cosmonauta Serguéi Krikaliov, quien integra el programa espacial tripulado de la Agencia Espacial Federal Rusa (Roscosmos), informa el periódico 'Izvestia'.

"En 2030 está previsto que aterricemos en la Luna" y, alrededor de cinco años después, Roscosmos "comenzará a construir la base lunar", sostuvo Krikaliov. Este cosmonauta ya ha realizado seis vuelos espaciales y, en la actualidad, es la persona que ha pasado más tiempo en el espacio.

Asimismo, Serguéi Krikaliov ha afirmado que el programa de entrenamiento de quienes volarán hacia el satélite de la Tierra no será muy diferente al programa de vuelos de la Estación Espacial Internacional (EEI).

Proyecto Luna 7 -Galería de imágenes del proyecto-

-RT
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lunes, 4 de abril de 2016

La NASA probará la nave para llegar a Marte en 2018 con un viaje de iday vuelta a la Luna

La NASA probará en otoño de 2018 la nave tripulable con la que pretende llegar al espacio profundo, quizás alcanzar un asteroide o llegar a Marte. Se trata de su nuevo Sistema de Lanzamientos de Cohetes y la nave tripulable Orión.

El primer vuelo, que no llevará tripulación, consistirá en un viaje de ida y vuelta hasta más allá de la Luna durante tres semanas, lo que hoy en día es un récord de tiempo y distancia para una nave tripulable que no haya recalado en la Estación Espacial Internacional.

Para ello, una versión más pesada del cohete SLS despegará desde una modernizada rampa en el Centro Espacial Kennedy. Portará una versión de la nave Orión dotada de un módulo de servicio suministrado por la ESA. Este vuelo, denominado EM1 («Mission Exploration 1») ayudará a la NASA a preparar la misión al planeta rojo.

«Esta es verdaderamente una misión que va a hacer lo que no se ha hecho y con la que vamos a aprender lo que no sabemos», dijo Mike Sarafin, Director de la Misión EM1 de la NASA en Washington.

Tras alcanzar la órbita terrestre, la nave espacial desplegará los paneles solares y la etapa superior del lanzador SLS, llamado ICPS («Interim Cryogenic Propulsion Stage»). Esto le dará a Orión la capacidad de dejar la órbita de la Tierra y viajar hacia la Luna.

Cuando llegue a su destino, Orión se separará del módulo ICPS, que entonces permitirá lanzar unos pequeños satélites, conocidos como «CubeSats», para llevar a cabo experimentos y demostraciones tecnológicas.

En su ruta desde la órbita de la Tierra a la Luna, Orión será propulsado por un módulo de servicio proporcionado por la Agencia Espacial Europea, que suministrará impulsión y energía (así como agua y aire a los posibles astronautas en misiones tripuladas). Orión pasará a través de los cinturones de radiación de Van Allen (en las proximidades de la Tierra), y volará más allá de la constelación de satélites GPS y por encima de los satélites de comunicaciones en órbita terrestre. Para comunicarse con el Control de Misión en Houston, Orión utilizará por primera vez en décadas la Red de Espacio Profundo.

La ida a la Luna tardará varios días, durante los cuales los ingenieros evaluarán los sistemas de la nave y, cuando sea necesario, corregirán la trayectoria. Llegará a volar a cerca de 100 kilómetros por encima de la superficie de la Luna, y luego usará la fuerza gravitacional del satélite para colocarse en órbita a 70.000 kilómetros de distancia de la Luna, según la NASA.

La nave espacial permanecerá en esa órbita aproximadamente durante seis días para recopilar datos y permitir a los controladores de la misión la evaluación del desempeño de la nave espacial.

Para regresar a la Tierra, Orión realizará otro sobrevuelo cercano a 100 kilómetros de la superficie de la Luna y usará los motores del módulo de servicio para aprovechar la gravedad lunar y acercarse a la Tierra.

La NASA espera alcanzar que la nave acabe amerizando en el Océano Pacífico frente a la costa de San Diego.

-ABC.es
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domingo, 3 de abril de 2016

El nivel del mar se duplicará por el deshielo de la Antártida

La Antártida fue el principal causante del aumento del nivel del mar en el pasado y puede serlo también en el futuro. Gran parte del hielo del continente se encuentra sobre la superficie terrestre y, cuando se derrite, el incremento del volumen de los océanos es mayor que el que produce el hielo que flota sobre el agua, como sucede en el Ártico.

Un estudio, publicado hoy en Nature, establece un nuevo modelo para calcular la elevación de los mares a partir de las recientes estimaciones del Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés). Los resultados reflejan que, en el peor de los escenarios manteniendo el ritmo actual de emisiones de CO2, el nivel del mar se duplicará en los próximos 100 años.

Según los científicos estadounidenses, el nivel de los océanos aumentará más de un metro en el año 2100 y hasta 15 metros en 2500 si las emisiones de gases de efecto invernadero no cesan.Para llegar a estas conclusiones, los investigadores aplicaron dos nuevos mecanismos de análisis al modelo habitual de estudio de la capa de hielo antártico.

"Hemos combinado modelos de estudio muy sofisticados sobre clima, océanos y plataformas de hielo para simular los cambios pasados y futuros en la capa helada de la Antártida”, explica a Sinc Robert DeConto, uno de los autores del trabajo y científico en la Universidad Amherst (EE UU). Según el modelo, las consecuencias más visibles afectarán a las ciudades de baja altitud, como Boston en EE UU.

El deshielo de los acantilados de la Antártida pueden incidir en un aumento del nivel del mar de hasta 15 metros en 2500. (Foto: Knut Christianson)

El equipo de científicos aplicó el modelo a los procesos de deshielo del Plioceno (hace unos tres millones de años) y del último período interglacial sucedido hace unos 125.000 años. Después se proyectaron los resultados en el futuro, observando que la capa de hielo del gélido continente es muy sensible al cambio climático.

"El calentamiento atmosférico será el factor más pernicioso para el hielo de la Antártida si se mantienen las altas emisiones de gases de efecto invernadero”, recalcan los autores. Pero van más allá: el calentamiento del océano retrasará la recuperación del hielo durante miles de años aunque se reduzcan las emisiones de gases de efecto invernadero.

"El nivel del mar seguirá siendo muy alto mucho después de que las emisiones se reduzcan”, comenta a Sinc DeConto, situándose en el peor de los escenarios. Sin embargo, en un escenario de emisiones muy reducidas, "el deshielo de la Antártida contribuirá muy poco en el aumento del nivel del mar”, subraya el experto.

En la actualidad, según observan los autores, las grietas en las plataformas de hielo flotantes que se encuentran a baja altitud se están profundizando. Esto provoca que el agua salada entre en contacto con el agua dulce proveniente de las precipitaciones, cada vez más frecuentes por el calentamiento de las temperaturas del aire.

Además, una vez que el hielo flotante se derrite, el agua choca contra la superficie terrestre helada. Como los acantilados de la Antártida son tan altos, no pueden sostener su propio peso y terminan por derrumbarse. Surgen así más plataformas de hielo sobre el océano que terminarán erosionando el continente. Este fenómeno también se produce regularmente en algunos de los grandes glaciares de Groenlandia y la Antártida. (Fuente: SINC)

-noticiasdelaciencia.com
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